Marc Brustenga no tiene la foto soñada de su primera victoria profesional. No aparece levantando los brazos ni cruzando la meta como tantas veces imaginó. Ganó después de la descalificación del corredor que entró primero y le cerró en el sprint. “La imagen es un poco diferente, pero la victoria sigue siendo la victoria”, resume en MARCA. En casa, sin embargo, sí hay una foto. La sacó su madre, la enmarcó y allí guarda el recuerdo de un día extraño y feliz. Después llegó el detalle que terminó de redondear la historia: aquella primera victoria profesional llegó el mismo día en que había disputado su primera carrera en bicicleta. Veinte años después. No sabe si fue casualidad o destino, pero conserva las dos imágenes. La del niño que empezaba a pedalear y la del ciclista que, dos décadas más tarde, celebraba por fin su primer triunfo profesional.
